© 2019 DALE NICARAGUA - ALL RIGHTS RESERVED

DALE Essay Contest

DALE Competencia de Ensayos

PRIMERA GANADORA (DALE VII)

María José Guadamuz Castro

"El Nacimiento de la Libertad en Latinoamérica"

Nicaraguan Christian Academy Matagalpa

Comité: Cumbre de las Américas

“Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo, del miedo al cambio.” – Octavio Paz. 

El libre albedrío permite que los seres humanos decidan el rumbo de sus vidas, lo cual puede alterar la situación en la que se encuentren envueltos, ya sea de manera positiva o negativa, tanto para sí mismos como para quienes les rodean. Una sociedad estable amerita líderes comprometidos con su pueblo y el bienestar de este, por ende es necesario un verdadero cambio en nuestros países, y los jóvenes serían los perfectos actores para establecerlo en la historia latinoamericana. Según la Teoría del Caos propuesta por Edward Lorenz, los resultados de las acciones son impredecibles, no obstante depende de las distintas y posibles variables, es decir que cada una posee consecuencias diferentes, siendo capaces de desencadenar una catástrofe o una absoluta satisfacción en el entorno. Los países latinoamericanos y caribeños a lo largo de la historia han acumulado lágrimas, dolor e impotencia debido a las decisiones tomadas por quienes debían liderarlos adecuadamente, no destruirlos y mancharlos de la sangre de sus propios pueblos. 

Catorce de veinte países de América Latina han experimentado dictaduras, algunos por golpes de Estado, otros de manera dinástica y los demás principalmente por regímenes impuestos. ¿Qué hace una comunidad cuando está siendo destruida desde lo más alto? Puede alzarse o quedarse de brazos cruzados, no importa por cuál opción se opte, la vida humana se ha convertido en algo tangible e irrelevante para dictadores y genocidas, quienes únicamente se han preocupado por ellos mismos. Rafael Videla en Argentina, Hugo Banzer en Bolivia, Humberto Branco en Brasil, Augusto Pinochet en Chile, Gustavo Rojas en Colombia, Fidel Castro en Cuba, Manuel Noriega en Panamá, Marcos Pérez Jiménez en Venezuela; nombres que forman una minoría considerando la cantidad de dictadores que han destrozado y desgarrado la auténtica patria de nuestros países. Son ejemplos claros de malos líderes, egoístas, prepotentes y apáticos, solamente en busca de poder y ganancias. 

 

Los habitantes han sido torturados, asesinados y sus derechos humanos han sido violentados a lo largo del tiempo y actualmente sigue sucediendo. Somos capaces de discernir lo correcto de lo incorrecto, sin embargo algunas personas pierden la noción de estos significados y se adueñan de lo que no les pertenece, de vidas humanas, de la seguridad poblacional y el estado económico social. ¿Por qué América Latina ha tenido que acostumbrarse a vivir bajo una lupa sostenida por manos de líderes nocivos? Seguimos viviendo asediados, la libertad anhelada se ha convertido en un sueño inalcanzable, porque los encargados de dirigir nuestros pueblos hacia un futuro brillante son los responsables de destruir nuestros hogares actuales. 

Necesitamos líderes que demuestren el valor de realizar un cambio definitivo a nuestra historia. Determinados, sabios, inteligentes y sobretodo empáticos y dispuestos a luchar por el desarrollo sostenible de la sociedad, la mejora de la educación y el crecimiento económico requerido. Es irónico que muchos de esos líderes adecuados, positivos y buenos sean odiados por grupos o simplemente individuos. En Nicaragua, históricamente, muchos de los líderes que han buscado la liberación de nuestro país han sido asesinados, torturados, encarcelados o exiliados; en su mayoría jóvenes idóneos para determinar un cambio en el futuro de nuestra república, el que no se ha logrado por culpa de las decisiones tomadas por los Gobiernos de turno, que han sido incompetentes o conformado por líderes corruptos. 

 

Por dicha, no están ausentes las personas influyentes en el desarrollo de América Latina, los que  tienen el potencial y la valentía de enfrentarse a lo incorrecto, aun exponiendo sus propias vidas. Desde periodistas como Jorge Ramos, Carmen Aristegui, Juanita León, Carlos Dada, Marcela Turati, Anabel Hernández y Vilma Núñez, defensora de los Derechos Humanos, que siempre ha luchado por exponer la verdad; y todos aquellos que han fallecido en su labor. 

Una decisión, una acción; una orden es suficiente para cambiar el destino de una nación entera. El impacto que ocasiona lo que decide un líder es crucial para definir el estado de su pueblo, por consiguiente se puede crear mejores países en los cuales vivir, o peores de los cuales nos vemos obligados a huir. ¿Qué es lo que en verdad queremos para nuestro presente y nuestro futuro? Y no solamente para nosotros, sino para nuestros hermanos, nuestras familias, para quienes nos rodean. 

 

¿Realmente queremos seguir viviendo como marionetas que acatan lo que su dueño les ordena? ¡Es hora que debemos ser verdaderos líderes! 

Un líder es un amigo, alguien leal, caritativo y bondadoso, preocupado porque la educación y la salud sea un derecho y no un privilegio; no un lobo disfrazado de oveja esperando el momento ideal para devorar lo poco que queda. Nuestro futuro está en nuestras manos, y como jóvenes tenemos dos opciones: Seguir siendo únicamente espectadores o convertirnos en líderes capaces, responsables y creadores del nacimiento de la libertad y legítima democracia en nuestras naciones.